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Como ya te conté en otro post, mi hermana casi se muere cuando la operaron del baipás gástrico. Lo cierto es que después de la operación empezó a bajar de peso muy rápido. Lo malo es que resto del cuerpo no puede seguir el ritmo de adelgazamiento y quedan los típicos colgajos y estrías.

Pienso que es importante que mientras adelgazas sigas el ritmo de tu cuerpo, para que el resto de tus órganos (incluida tu piel) puedan adaptarse a tu nuevo peso.

Es verdad que muchas personas con obesidad mórbida necesitan perder más de 30 kilos, pero perder un kilo de grasa por semana puede ser fantástico y le da tiempo a tu cuerpo para adaptarse a los nuevos cambios.

Cambios mentales para perder peso

En mi caso me he dado cuenta que los primeros dos meses que estuve a dieta tenía mucha ansiedad. Hasta los cuatro meses me costó sacarme el azúcar de la cabeza. Era un adicto a tomar té bien dulce, con dos o tres cucharadas de azúcar.

Creo que los cambios más difíciles que uno necesita para adelgazar ocurren en la mente. Cuando cambias tu mente resulta más sencillo adelgazar, pero no se consigue de un día para otro.

¿Cómo cambiar la mente? Empieza haciendo pequeños cambios. Cambios tan pequeños que te de risa, el secreto es mantener estos pequeños hábitos en el tiempo en el tiempo. Algunos cambios se producen después de varios meses de haber agregado estos hábitos a tu vida.

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